LA BASE PARA MI MAQUILLAJE

Base para el maquillaje

Ya estamos en pleno otoño, poco a poco va refrescando más y los días son más cortos, casi sin darnos cuenta van cambiando los sonidos del verano y la luz parece más clara y nítida. En esta época, cuando tengo un poco de tiempo, me gusta salir un rato y pasear para relajarme un poco y disfrutar del ambiente, así que cuando mi amiga Alicia me pidió que la acompañara a dar una vuelta, no dude ni un instante en hacerme un hueco entre trabajo y familia para quedar junto al parque, cerca de la estación.

Base para el maquillaje

Hacía tiempo que no quedábamos -ya sabes, las obligaciones, el trabajo, los hijos… – así que me alegre mucho de poder verla de nuevo y charlar un rato de nuestras cosas. El tiempo pasa volando cuando estás a gusto entre saludos, anécdotas y algunos recuerdos. Creo que fue entre alguno de estos últimos cuando empezamos a hablar de cómo el paso del tiempo nos va cambiando inevitablemente poco a poco.

¡Inevitablemente! -Exclamé. No exactamente. Afortunadamente los conocimientos y los avances que nos trae el progreso nos permiten saber mejor cómo afrontar el paso de los años manteniendo nuestra belleza natural. Quizás te pase como a mi amiga Alicia, que por no saber bien elegir entre la inmensa cantidad de productos que tenemos, acaba siempre por “razones prácticas” utilizando unos que no son del todo apropiados para sacar el máximo partido a sus facciones.

No recuerdo bien si fue de esta manera o por pasar justo por delante de un escaparate lleno de productos de maquillaje, como nos pusimos a hablar de la importancia de las bases en el maquillaje. Para mí es fácil, son sólo unas pocas ideas, y por eso le insistí, como suelo hacer siempre que hablo del tema, que sólo sabiendo un poco más – y sólo un poco- se puede sacar muchísimo mayor partido a la belleza natural que todas tenemos… a cualquier edad.

Si no utilizas el corrector adecuado puedes intensificar el defecto más que disimularlo.

Alicia me empezó diciendo que ya, de entrada, era un lío para ella elegir entre los diferentes envases y texturas que había en el escaparate.

Fíjate bien, Alicia. Muy importante y a veces se nos olvida. Antes de aplicar la base de maquillaje es muy recomendable utilizar un corrector para disimular las ojeras, las marcas de la piel o algún granito o zona enrojecida que todas tenemos.

Si no hacemos esto la piel no quedará tan uniforme, que es lo que buscamos para que se nos vea la piel lo más fina y suave posible.

No sólo es muy conveniente utilizar corrector, sino también, utilizar el corrector adecuado ya que hay muchos dependiendo del tipo de piel.

Si no utilizas el corrector adecuado puedes intensificar el defecto más que disimularlo. Y qué tipo de corrector es el adecuado, muy fácil:

Base para maquillaje

Como norma general, se utiliza el corrector de color anaranjado o amarillo para disimular las zonas violáceas. Por ejemplo, si tienes la ojera muy marcada hacia el violáceo y no te quieres complicar, elige una corrección de color aproximado a la base que sea ligeramente amarilla o anaranjada de tal forma que neutralice el color de la ojera y “cree” un efecto parecido al color de la piel normal.

Para las marcas rojas (como granitos, irritaciones…), el corrector más apropiado es el de color verde, ya que la combinación del verde con el rojo crea un tono tendente al marrón o al café más parecido a la piel natural.

En resumen, quédate con estas ideas:

-Los correctores oscuros esconden o disimulan y los correctores claros resaltan.

-Corrector amarillo o anaranjado para disimular zonas violáceas, y

-Corrector verde para disimular las marcas rojas.

Para las marcas rojas (como granitos, irritaciones…), el corrector más apropiado es el de color verde, ya que la combinación del verde con el rojo crea un tono tendente al marrón o al café más parecido a la piel natural.

Y recuerda, cuando apliques el corrector, trata de hacerlo, según la zona, dando golpecitos suaves y no estirando. Por ejemplo, en la zona de las ojeras, donde la piel es muy fina y delicada, simplemente aplícala de esta manera hasta dejar la zona cubierta.

Alicia estaba encantada y yo me lo estaba pasando muy bien, pues, además de la compañía, me gusta mucho compartir mis conocimientos, pero, hablando hablando, nos pasó como de costumbre: el tiempo vuela y, si no es una llamada, es el reloj de la esquina el que nos recuerda que nuestras obligaciones nos reclaman, esta vez sí, inevitablemente.

Nos prometemos volver a vernos pronto y yo, que me dedico enseñar cómo mantener y mejorar nuestra belleza natural, me comprometo, además, a seguir hablando de trucos simples que nos hacen vernos y sentirnos mejor.

Sandra G.
Arthica

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