¿Por qué Estudio en una Academia de Peluquería?

Alumnos de la escuela de peluquería Arthica

Cllase en la escuela de peluquería ArthicaHoy enfocamos la clase de otro modo. Nos hemos parado a pensar por qué estamos aquí.

Trabajar en el sector servicios es fácil cuando el trato con las personas te resulta divertido. Estar con la gente y disfrutar de su conversación hace que nuestro trabajo sea un placer. Por ello elegimos trabajar en peluquería. Dinamismo y pasión nos mueven.

Los alumnos de peluquería, animados por la pregunta, van compartiendo sus reflexiones. Bárbara Romero nos cuenta: “Desde pequeñita peinaba a mis primas y a las muñecas, y ahora es mi momento personal para poder aprender la profesión de verdad”. La peluquería es un trabajo muy vocacional, por ello resalta: “estoy dispuesta a mejorar, innovar y aprender”

Aprender a ser un buen peluquero conlleva estudiar y practicar mucho, pero por su experiencia, Amparo Sánchez nos dice que “la clave en un buen diagnóstico es escuchar al cliente. Te ayuda a saber qué hacer y la confianza que consigues del cliente te lleva a ejecutar y disfrutar relajadamente de tu trabajo”, y añade, “la satisfacción cuando leí que una clienta que acababa de atender me había nombrado en sus redes sociales como su peluquera por excelencia, fue una gran sorpresa y me hizo mucha ilusión.”

Clase en la escuela de peluquería ArthicaEn un sentido parecido, Vanesa Cano resalta: “Me vio y le encantó mi bob y pelo rosa. Sin darme cuenta, con mi imagen fomenté una venta, le ofrecí un servicio que si no me hubiera visto, nunca se lo hubiera hecho” Tenemos claro que nuestra imagen es un escaparate continuo, cabello, maquillaje y presencia deben estar con nosotras siempre “y disfruto con mis cambios un montón, me gusta ser dinámica y alegre”.

A los alumnos de peluquería les llama la atención que hayan amigos suyos que no sepan a qué se quieren dedicar en un futuro. “Pensamos que no han conocido a la persona que les pueda orientar, al profesor que les haga disfrutar y les dé seguridad en sí mismos”.

Clase en la escuela de peluquería Arthica

Vanesa Moreira continua: “son muchos los momentos que me he sentido bien después de haber hecho un peinado o color a un cliente. Pero el corte de caballero me encanta, soy muy detallista y perfeccionista, y con estos trabajos me siento realizada. Me encanta el mundo de la barbería.”

La buena educación es una forma de mostrar respeto a los demás, tanto con las personas que nos agradan como con las que no. Consideramos que es imprescindible mantenerla si estás cara al público. Mar Clavero nos cuenta: “mi secreto cara al público es mi amabilidad. Intento que la gente se sienta bien y disfrute de estar conmigo, pero no se lo contéis a nadie – risas-.”

Para Pamela Castillo “detectar qué necesita el cliente es importante. Hay clientas más reservadas que no quieren hablar porque vienen al salón a desconectar y relajarse, y creo que eso hay que respetarlo. Observo y según lo que me muestra entablo conversación o dejo que se relaje. A mí, me gusta que respeten mi espacio y por ello, lo hago con mis clientes”

La discreción es una virtud muy importante. Ser prudente y discreto es una buena garantía de éxito.

Clase en la Academia de Peluquería ArthicaCeleste Paredes comparte con el resto de la clase cómo afronta su trabajo con el cliente: “cuando entra un cliente en el salón me gusta ver como se mueve, como va vestida y peinada, me permite hacerme una idea de cuáles son sus necesidades. Aunque reconozco que, a veces, esa primera impresión no es del todo objetiva, por eso también tengo muy en cuenta la entrevista inicial para decidir cómo actuar”.

Lo que se ve en pasarela, lo que los famosos llevan, es nuestro abc, necesitamos estar informadas para saber cómo asesorar y saber reflejarlo y adaptarlo profesionalmente a nuestro cliente.

 “Tengo todavía poca experiencia, pero disfruto mucho cada día viniendo a estudiar a la academia de peluquería. Cada día aprendo algo, tanto de mis profesores, como de mis compañeros, como de las clientas de prácticas. Me encanta venir a clase” Nos termina diciendo Rosalía Burriel.

No abandones tus ilusiones, haz que tus sueños se hagan realidad y disfruta del día a día como nos enseñan hoy los alumnos de peluquería de nuestra escuela.

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