El Colorete

El Colorete

La aplicación del coloreteDurante muchos años los rostros de las mujeres campesinas eran la envidia de las que trabajaban en otros oficios dentro de casa con sus rostros pálidos y enfermizos. Con la llegada del colorete este problema se solucionó, cogiendo arraigo poco a poco hasta hoy, en que ha pasado a ser un imprescindible en el bolso de toda mujer.

Es cierto que el colorete ayuda a resaltar y embellecer, pero una mala aplicación por exceso puede estropear un maquillaje perfecto.

Nuestra primera recomendación es que no te pongas demasiado. Ten en cuenta que normalmente nos maquillamos en casa con luz artificial, y al salir a la calle y cambiar la luz, también cambia el efecto de nuestro colorete. No te confíes…

Hay unas normas muy fáciles de seguir que te pueden ayudar a modificar la estructura ósea y a suavizar la forma del rostro. Todo depende de qué forma tiene tu semblante:

Nuestra primera recomendación es que no te pongas demasiado.

Si es alargado… aplica el colorete horizontalmente para conseguir un efecto de ensanchamiento del rostro y endulzarlo. Debe de ser un efecto suave, no lo marques demasiado.

Si es redondo… aplica el colorete en diagonal pero muy subido, siguiendo una línea imaginaría desde la sien hasta la comisura de los labios. Te ayudará a que el efecto de alargamiento de cara sea mayor. Sombrea la parte del nacimiento del cabello desde la sien hasta el pómulo. Así, al oscurecer ópticamente, quitarás redondez.

Si es ovalado… aplica el colorete acompañando a la mejilla. Dadas las características de este tipo de rostro el colorete, en este caso, no se usa de corrector, sino de acompañante y embellecedor. Un toque redondo en la mejilla puede aparecer como un efecto de rubor que también puede quedar favorecedor en este tipo de rostros.

El colorete

Sea cual sea la forma de tu semblante, un consejo… empieza la aplicación desde la zona exterior hacia la interior del rostro. De esta manera, el primer contacto de la brocha -que lleva más producto- con la piel quedará en la parte superior del hueso de la mejilla con lo que, mientras se aplica, irá creando un degradado más natural. Evita colorear de forma artificial el pómulo.

Es importante también el tono que elijas. Dependiendo de tu piel y tu cabello te recomendamos algunos colores:

Para las pieles claras: el rosas y el melocotón.

Para tonos rubios de cabello: el rosa y el melocotón.

Hazte con una brocha de tamaño medio con mango largo para que te sea fácil controlarla al hacer movimientos largos.

Para pieles bronceadas: el tono más parecido al de tu piel. También puedes utilizar tus polvos bronceadores con aplicación tipo colorete.

Para tonos morenos de cabello: los marrones y tostados.

Para pieles con pecas y cabellos marrones o pelirrojos: los naranjas, marrones…

Hazte con una brocha de tamaño medio con mango largo para que te sea fácil controlarla al hacer movimientos largos.

Si no se te marca el pómulo de forma natural puedes utilizar de guía una sonrisa: sonríe, sombrea el gesto que te hace la piel y listo. De esta manera tendrás tu colorete perfecto, que es el que te intensifica tu pómulo natural.

Y recuerda, ¡el colorete o blush es el último paso del maquillaje facial pero un imprescindible!

María J.
Arthica

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